martes, 19 de noviembre de 2013

Reseña literaria: Sostiene Pereira

Yo soy de las que opina que nunca se es demasiado mayor para leer literatrura juvenil, y por eso tengo planeado seguir leyendo ese género hasta que me muera (bueno, mejor no me paso tanto...). Pero a veces quiero dejar este tipo de libro a un lado para buscar algo menos superficial, alguna novela que me exija concentración y reflexión, y es entonces cuando me sumerjo en la literatura adulta.
Sí, lectores, este libro es para adultos (un auténtico clásico) y es de lo mejor que he leído este año.


La novela está ambientada en Portugal durante el régimen salazarista (en los años treinta). Pereira es un periodista al que acaban de encargar que dirija la sección cultural de un pequeño periódico portugués llamado Lisboa. Él es un hombre gordo, con problemas del corazón, sin ideas políticas (en todo caso, no piensa demasiado en ello) y dedicado exclusivamente a la literatura. Ha vivido soltero desde que su mujer murió años atrás, y aún habla con su retrato cada día.
Pero cuando contrata al joven Monteiro Rossi y conoce a su novia Marta, toda su tranquila vida se transformará. Pereira, entonces, empezará a temer y dudar del aparentemente pacífico mundo en el que vive.

El libro es simplemente magnífico. Como he dicho antes, narra la historia de Pereira, un periodista que se dedica a escribir sobre escritores del siglo XIX francés, a beber limonadas y comer omelettes a las finas hierbas día sí y día también, y a hablar con el retrato de su esposa, que con una sonrisa distante siempre le aconseja qué hacer. Él es un hombre que vive en su propio y calmado mundo, sin implicarse en temas políticos (recordamos que en ese momento Portugal se encontraba bajo la dictadura de Salazar). Como él mismo dice en el libro, siente nostalgia de una vida pasada y una vida futura, y tiene una vida tan "Insulsa" que hasta llega a sentir una nostalgia de arrepentimiento. Cuando conoce a Monteiro Rossi y a Marta, algo empieza a cambiar en él. Le surge inconscientemente la vena paternalista, y empieza a cuestionarse el mundo en el que vive, y también empieza a cuestionarse quién es.
La verdad es que es un personaje genial. Al principio de la novela el escritor nos lo presenta como alguien aburrido, cobarde, que vive en el pasado y que se esconde del mundo, pasando desapercibido bajo su propia monotonía. Pero es entonces cuando los dos chicos entran en su vida. Y le vemos dudar y preguntarse cosas y temer y acobardarse y confundirse... sólo para sorprendernos al final de la novela.

Sí, lectores, esta novela trata mucho del tema psicológico de las personas. De hecho, el autor describe tanto lo físico como lo psicológico,  dando la misma importancia a ambas cosas -si no más al segundo tema-.
En esta novela Tabucchi intenta hacer un retrato del Portugal de la época, y lo logra brillantemente. Y no sólo nos describe la ciudad en sí, sino que podemos también descubrir cómo vivía la gente en aquel entonces. A su vez, hace una reflexión sobre la política (bueno, sobre el régimen salazarista de ese momento). Y todo desde los ojos de un protagonista que es mucho más de lo que aparenta y que se quedará en nuestros corazones para siempre.
En resumen, tenéis que leerlo. Es un gran libro histórico, y está narrado de una forma espectacular, como una declaración -de allí el título, pues la palabra sostiene aparece un sinfín de veces, aunque no se hace pesado, al contrario, le da a la novela un ritmo increíble-, y tiene un lenguaje ameno, y unos toques de humor muy buenos.
Por cierto, los diálogos aparecen no con guión sino con puntos y comas, así que si no estáis acostumbrados puede liaros un poco, pero la historia te engancha de todos modos de una forma espectacular.


(Imagen de la película de 1996, italiana)

El libro empieza así:

"Sostiene Pereira que le conoció un día de verano. Una magnífica jornada veraniega, soleada y aireada, y Lisboa resplandecía. Parece que Pereira se hallaba en la redacción, sin saber qué hacer, el director estaba de vacaciones, él se encontraba en el aprieto de organizar la página cultural, porque el Lisboa contaba ya con una página cultural, y se la habían encomendado a él. Y él, Pereira, reflexionaba sobre la muerte. En aquel hermoso día de verano, con aquella brisa atlántica que acariciaba las copas de los árboles y un sol resplandeciente, y con una ciudad que refulgía, que literalmente refulgía bajo  su ventana, y un azul , un azul nunca visto , sostiene Pereira, de una nitidez que casi hería los ojos, él se puso a pensar en la muerte".

No os perdáis esta novela, de verdad. Y si creéis que no estáis preparados para leerla, esperad, no pasa nada. Pero este es uno de esos libros imprescindibles, que se tienen que leer como mínimo una vez en la vida. 
¡Hasta la próxima, biblioviajeros! 

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